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El Cisne Negro Dominicano

Por: Jochi Vicente

Publicado el 31/1/2012 en el periódico Hoy 

 

El “Cisne Negro: El Impacto de lo Altamente Improbable” es un libro escrito por Nassim Taleb cuyo argumento principal es que los eventos importantes de la historia son raros e impredecibles. Taleb narra como en el siglo 17, los europeos creían que todos los cisnes eran blancos dado que nunca un europeo había visto un cisne negro. Esta creencia se derrumbó con el descubrimiento de un palmípedo negro en Australia.

 

El manejo de la deuda pública dominicana se ha basado en la creencia que sólo existen cisnes blancos. La existencia de apetito por nuestros bonos soberanos, la obtención de una tasa de interés baja en comparación con los estándares históricos del país y la creencia de que nuestra deuda es baja medida como porcentaje del PIB son varios de los elementos que justifican la teoría de que nuestra deuda es sostenible.

 

El convencimiento de que no existe un problema de sostenibilidad se agrava por el hecho de que no existe una fuente oficial única que establezca el nivel de deuda pública de nuestro país. Esto hace que el análisis de la situación de endeudamiento sea un ejercicio titánico. Es probable que muy pocos funcionarios del área económica conocen realmente la situación de deuda de nuestro país.

 

En mi opinión, cada vez somos más vulnerables a la aparición del cisne negro. Por un lado, el stock de deuda denominada en moneda extranjera se ha incrementado significativamente durante los últimos años. Aproximadamente el 52% de la deuda pública total está expresada en moneda dura. Esto nos hace muy dependientes a la continua entrada de capitales foráneos y nos exponemos al riesgo de no poder refinanciar la deuda que vence cada año. Por esto último, es que los acuerdos con el FMI se han vuelto la regla durante los últimos años. Necesitamos su sello de aprobación para poder obtener recursos externos a tasas razonables.

 

Adicionalmente, las cuentas fiscales proveen una fotografía incompleta de la realidad dado que no se toma en cuenta la situación de pasivos del Banco Central, el sector eléctrico y otras instituciones. Una parte importante de los intereses sobre deuda pública están siendo cubiertos por la institución monetaria a través de la inflación, aumento de su stock de deuda y/o mayores pérdidas operativas. Esto no es transparente en las cuentas fiscales. Mi estimación es que si toda la deuda pública fuera manejada por el Gobierno Central, el gasto por intereses representaría aproximadamente el 21% de los ingresos fiscales. Esto no es sostenible.

 

Por último, los niveles inusualmente bajos de las tasas de interés a nivel internacional se incrementarán en el corto/mediano plazo a medida que empiece la recuperación de las economías desarrolladas. Esto presionará aún más nuestras precarias cuentas fiscales.

 

Todavía estamos a tiempo para corregir nuestras debilidades. En primer lugar, tenemos que generar superávits fiscales que permitan estabilizar el nivel de deuda acorde a las posibilidades de nuestra nación. Es inevitable una reducción del gasto público espurio. El sector privado formal no soporta más impuestos. Por otro lado, es urgente transparentar el balance total de deuda pública en una sola institución. Si no sabemos cuanto debemos, nunca podremos planificar correctamente.  Por último, debemos dar preferencia al endeudamiento en moneda local para reducir la vulnerabilidad externa.

 

No podemos seguir pensando con los europeos del siglo 17. Los cisnes negros económicos existen. Es imprescindible estar preparados para cuando estos comiencen a nadar entre nosotros.

 


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